La educación es la única arma para combatir las injusticias, las desigualdades y la discriminación

miércoles, 19 de agosto de 2020

EVOCACIONES

EL OLOR ME TRANSPORTA A TRAVÉS DEL TÚNEL DEL TIEMPO. 

 Dicen que la música es capaz de trasladarte a cualquier momento vivido con anterioridad y volverlo a sentir con la misma intensidad. Para mí el olor, más que la música, es el que me transporta a través del túnel del tiempo y me lleva sin quererlo a revivir un instante de mi vida. Por eso el algodón azucarado huele a feria de Ceuta, El Heno de Pravia huele a mi infancia, los polvos de Myrurgia huelen a mi madre, y el olor a mar… el mar, sin duda alguna, huele a Ceuta.

 Cuando hace años tuve que salir de mi ciudad para vivir durante bastante tiempo fuera de ella, sólo con oler la brisa del mar, ya sentía que volvían a mí todas las sensaciones que tuve durante mi infancia y mi juventud en este lugar. Añoraba entonces, no el tiempo vivido sino el lugar en que los viví. Recordaba aquellos días en que íbamos en pandilla al cine Terramar para disfrutar en la tarde del domingo, de seis a ocho, de una película de Marisol o de Rocío Dúrcal. Cuando llegaba el verano, este cine se sustituía por el de la Terraza B del Cortijo, y allí íbamos todos con los cartuchos de pipas y las rebecas al hombro, por si acaso, en mitad de la sesión, se metía la niebla típica del mes de agosto y difuminaba el entorno haciéndonos titiritar. No sé por qué pero agosto huele a Levante y a “volaores”. Era en este mes cuando se escuchaba en muchos rincones de nuestra ciudad la voz seca de aquel hombre que año tras año, repetía siempre sin cesar: -¡ “Volaores” secos ! -¡Hay “volaores” secos !...
 El verano pasaba entre el olor a playa, al algodón de feria y a sal de los volaores, acompañados de paseos tras paseos desde el muelle España hasta la Marina. Era el disfrute veraniego, entre paseos, cine, playa y feria.



 Al finalizar septiembre las pavanas cubrían las desiertas playas avisando la llegada del otoño. Con el comienzo del curso escolar todo volvía a su calma y sin darnos cuenta se percibía el olor a frutos secos. Llegaba el uno de noviembre con la festividad de la Mochila. Todos nuestros campos, jardines, montes y playas se llenaban de jóvenes, niños y familias que con sus talegas al hombro recorrían San Amaro, Benzú, Calamocarro, El Hacho, inundándolo todo de intensos olores. Ceuta en otoño huele a pan de higo, a chirimoyas, naranjas, castañas, y al olor dulce del plátano maduro deshecho en el fondo de la talega.
 

 Cuando La Mujer Muerta se eleva majestuosamente entre el cielo azul de Benzú y tiene una nube blanca como montera, se dice que sopla el viento de Poniente. Todo es nítido y transparente. Se puede observar claramente la bahía de Algeciras, Gibraltar, La Línea, Tarifa, e incluso las montañas que adornan la Costa del Sol. Es un espectáculo sorprendente. El olor del poniente es el olor del frío del invierno. Caminábamos por el paseo de Las Palmeras y hasta allí llegaba el humo procedente del puesto de castañas asadas situado en el Puente Cristo. El olor a castañas asadas junto con el olor seco del viento de poniente es el olor que me evoca el invierno de entonces. 
 



 La primavera en Ceuta no huele a flores. Primavera es Semana Santa. La vivíamos intensamente, desde la salida de “La Pollinica”, el domingo de Ramos, hasta cuando salía el Cristo resucitado. Acompañábamos a los pasos en todo su recorrido. Recuerdo sobre todo el sonido intenso de los tambores de la legión que custodiaba El Encuentro, el griterío de los vendedores de pirulís, y sobre todo el grito estridente de aquel hombre bajito y curtido por el sol que pregonaba: -¡Hay “burgaos”! -¡Hay “burgaos”! Las calles de Ceuta en primavera olían a “burgaos”,  y al intenso olor del incienso y del cirio quemado. 
 

 Ahora cuando paseo por todos aquellos rincones y cierro los ojos para percibir nuevamente aquellos olores que impregnaban siempre la ciudad con la llegada de cada estación, apenas soy capaz de sentir ni siquiera el olor tan familiar de la brisa del mar. Los olores agradables de antaño se esfumaron y casi no se perciben, porque otros más fuertes aparecieron.

 Llegó el olor a racismo, a intolerancia, a ambición, a desidia, a pobreza, a dejadez, y a intereses políticos.
 
 

jueves, 23 de julio de 2020

COLABORACIÓN DE UN PADRE DE ACOGIDA.




  UCRANIA Y YO.    
     HÉCTOR MORENO LARA     
                       
 Nunca llegué a pensar que mi vida podría estar vinculada a otro país que no fuera el mío, pero como se suele decir, la vida da muchas vueltas. Todo empezó el día que conocimos a un niño que vino de Ucrania a pasar los meses de verano con una familia de Ceuta. Este conocimiento cambiaría mi vida (por lo menos, durante las vacaciones) y mis sentimientos que, dormidos en algunos aspectos, ahora despertaron.

  Mikola y Anastasiya llegaron a principios de diciembre. Llevábamos varios días preparando su llegada, haciendo planes, preguntándonos cómo serían, si les quedaría bien la ropa que les habíamos comprado, arreglando una habitación para ellos, comprando algunos juguetes y pensando en los sitios a los que los llevaríamos.

 Cuando llegó el día de recoger a la niña, mentiría si dijera que no estaba nervioso y ansioso por verla y bueno qué puedo decir de mi primera impresión. Cuando vi a esa niñita tan poquita cosa, envuelta en un abriguito de color amarillo, me dije que mi prioridad sería darle puchero de la abuela María, así seguro que cogería algunos kilos. Me acerqué, le dije priviet, le di un beso y cogí su manita.

  Todo este momento, la entrada en el Pabellón de Deportes de La Línea, la rueda de niños a los que mirábamos intentando reconocer por la foto que nos habían mandado quién era Anastasiya, los niños enfrente de nosotros, mirándonos, quizá asustados, quizá contentos, cansados, al igual que el resto de los padres de acogida, no dejamos de inmortalizarlo, filmando y tirando fotos.

  Con la mano de la niña entre las mías, me vi sorprendido por la cámara de una televisión local, con las preguntas de rigor: objetivos de las acogidas, en qué condiciones vienen los niños y por supuesto, la pregunta clave, ¿por qué lo hace usted?

  ¿Qué podría contestar yo a esto? Solidaridad, ayuda afectiva, ayuda económica, dolor por las condiciones en que viven miles de niños, conciencia de mis buenas condiciones de vida y deseo de compartirlas, o mejor de ofrecerlas a alguien… un cúmulo de motivos que si tuviese que concretarlos después de dos acogidas diría que lo hago por seguir viendo la cara de felicidad que cada día veía reflejada en estos dos niños a los que notaba más contentos a medida que pasaba el tiempo, el ver cómo se redondeaban sus caritas, cómo disfrutaban cuando pasábamos y parábamos en el puesto de las chuches en fin … En cada persona que acoge un niño se encierra una motivación, pero el ser artífices y partícipes de esa felicidad es algo que llevo dentro y me hace inmensamente feliz.

  Mikola vino al día siguiente, con lo puesto, un pantalón, un jersey y un abrigo que parecía la piel de un oso; le llegaba desde el cuello hasta casi los tobillos, como si el solo hecho de que una prenda te cubra todo el cuerpo te proteja del frío.

  Supe enseguida quién era, y aunque su cara reflejaba el cansancio del viaje, sus ojos expresaban una inmensa curiosidad. Enseguida me dio la mano y ya no me soltó hasta que llegamos a Ceuta.

 Durante el viaje en coche tuve que parar porque empezó a llorar y con la expresión de su cara creo que me estaba diciendo que él creía que habíamos llegado ya. El pobre niño no sabía que todavía le quedaba una hora más de viaje en barco.

  Una vez embarcados, lo saqué afuera, a la terraza, para que le diera el aire del mar. El barco se puso en marcha y agarrados a los barrotes de popa nos quedamos mirando cómo arrancaban los motores, la estela que iban dejando en el agua, no quitábamos la mirada de ella, y cuando ya, mar adentro, intenté pasar al interior del barco, fue muy grande mi sorpresa porque Mikola se había quedado clavado y no había manera de despegarlo de allí. Lo intenté y lo volví a intentar varias veces pero nada, no podía. Tuve que ir despegando sus dedos uno a uno de los barrotes y en cuanto entramos lo cogí en mis brazos y dormido en ellos hizo el resto del viaje.

  Por fin llegamos a Ceuta. En casa nos esperaban la abuela María, mi mujer, Anastasiya, un baño calentito y una sopita que comió ante nuestra atenta mirada con mucho gusto y ganas.




Para leer el texto íntegro pulsa en la ventana:

                                                  

domingo, 5 de julio de 2020

LA ESCOLARIZACIÓN EN ESPAÑA ES UN DERECHO Y NO UN PRIVILEGIO.

 

La escolarización de la infancia es un derecho y no un privilegio. En Ceuta aún existen menores que están si escolarizar debido a una situación burocrática basada en el padrón. Todos aquellos menores que no estén empadronados no tienen derecho a asistir a un centro educativo a pesar de vivir en nuestra ciudad, siendo atendidos por Digmun con talleres educativos que suplen, en la medida de lo posible, a una enseñanza reglada de calidad. Así, durante cuatro horas diarias,atendidos por dos monitoras, reciben clases de Lengua y Matemáticas. Asimismo realizan también algunas actividades físicas y lúdicas.

 Estos menores tienen un arraigo en la Ciudad ya que sus padres trabajan y viven en territorio español. No se trata de menores residentes en Marruecos que cruzan la frontera para beneficiarse de los derechos que se les otorga en un país europeo; por este motivo negarles el derecho a la educación es negarle el derecho a un futuro digno.

 Digmun lleva muchos años luchando por la escolarización de este colectivo y ha conseguido en estos años que se haga realidad en muchos casos. Algunos menores han culminado la Secundaria, el bachiller o han accedido a la universidad beneficiándose de un derecho que la ley les otorga por residir en un Estado de Derecho.

Enlaces de interés relacionados con este tema:

El Gobierno se niega a escolarizar a niños de origen marroquí. ElDiario.es
Niños sin escolarizar. El pueblo de Ceuta.
Digmun imparte clases a niños sin escolarizar
Los niños que no pueden ir al colegio. Magisnet
Digmun culmina sus clases. El Faro de Ceuta.
La Defensora del pueblo se interesa por los niños sin escolarizar. El Faro de Ceuta





sábado, 13 de junio de 2020

CEUTA, MI CIUDAD DE ACOGIDA


  YO FUI UNA NIÑA DE ACOGIDA.
 POR OKSANA BEREZHNA

  Yo nací en Lugansk, una ciudad  ucraniana cerca de Rusia.

  En el año 2002, cuando apenas tenía 8 años, me separaron de mis padres y me llevaron a un orfanato. Allí había niños sin padres, otros que sus padres no lo podían atender y otros que a los padres le habían retirado la custodia. Para mí fue muy doloroso separarme de ellos y lloré mucho porque no sabía dónde me llevaban y me separaban de mi familia.

  Al tiempo de estar allí trajeron a mi hermana pequeña y me dio pena verla allí también, pero ella, aunque era pequeña, era muy lista y un día se escapó del orfanato y encontró mi casa, tuvo que ir la policía a buscarla y traerla de nuevo. Con el tiempo nos acostumbramos a esa vida y yo comprendí que había sido por mi bien, eso me dijo mi abuela cuando venía a vernos con mi padre.

  Pasaron tres años y un día me enteré que me iba a ir a España con algunos de mis compañeros del orfanato a pasar el verano. Yo no sabía dónde estaba España, ni cómo eran las personas que vivían allí. Tenía un poco de miedo pero como iban mis amigas, ya se me pasó el miedo.


  Yo nunca había viajado y tuvimos que coger el avión y el barco. Cuando llegué allí y vi a mi familia me puse muy contenta porque aunque no los conocía, me recibieron con mucho cariño. Yo era una niña de carácter muy difícil porque tenía mucho genio y a veces me peleaba con mi madre Maribel, pero ahora con la edad he comprendido que a mi madre le costó mucho trabajo educarme y enseñarme a ser una persona más preparada y educada.

  Cada vez que me iba al orfanato me ponía a llorar porque me quería quedar en Ceuta con mi familia, pero eso no era posible porque solo podía venir en navidad y en verano. Un día le dije a mi madre que si me rompía un brazo y una pierna me tendría que quedar con ella. Mi madre se enfadó mucho y me dijo que me iría a Ucrania con el brazo escayolado. 

  Estuve viniendo a Ceuta durante diez años todos los veranos y todas las navidades. Cuando cumplí los18 años ya no podía ir a España porque ya me fui del orfanato y me buscaron un piso para estudiar.

  Los años pasados en Ceuta con mi familia son los mejores años de mi vida. Siempre estaré agradecida por el amor y el cariño que me dieron. Los quiero con todo mi corazón y los echo mucho de menos, aunque no he dejado en ningún momento de tener contacto con ellos y hablo con mi madre todas las semanas. Recuerdo todos los momentos que hemos pasado juntos y los viajes que hice con mi madre Maribel que me enseñó muchas ciudades de España.

Ahora tengo 26 años y vivo en Ucrania con mi pareja y mis tres hijos. Todo el cariño que me dio mi familia lo reciben ahora mis hijos porque es muy importante que noten el amor de una familia y que se sientan arropados con cariño y seguridad. Ahora mis hijos tienen lo que yo no pude tener y que sólo lo pude conseguir cuando tuve una familia de acogida.

Te quiero mamá y espero que nos veamos pronto y puedas conocer a mis hijos.

OKSANA.


sábado, 30 de mayo de 2020

MI VIAJE A LOS CAMPAMENTOS DE TINDUF.


UN ANTES Y UN DESPUÉS:
MI VIAJE A LOS CAMPAMENTOS DE TINDUF
Los campos de refugiados de la provincia de Tinduf se encuentran en el suroeste de Argelia. Están habitados por refugiados saharauis que huyeron tras la marcha verde y que supuso el final de la presencia española en el Sáhara Occidental. Comenzó el 6 de noviembre de 1975.

 Tuve la ocasión de visitar los campamentos de Tinduf gracias a la invitación que me hizo mi amiga Gely Ariza, Presidenta de la Federación de Asociaciones Solidarias con el Sáhara de Andalucía. Esta visita tenía como fin, poner la primera piedra para la posterior construcción de escuelas, por parte de diversas autoridades del campo de Gibraltar. El objetivo era alfabetizar a mujeres saharauis y proporcionarles una formación para una posterior cualificación mínima en el ámbito profesional, como enfermeras, secretarias, maestras…etc.










Cuando llegué a los Campamentos me quedé sorprendida al comprobar la forma de vida de estos refugiados en pleno desierto de Argelia. Cuesta creer que sus más de 150.000 habitantes hayan podido sobrevivir tantos años, en medio de la arena, sin agua y sin las necesidades más básicas. La vida diaria de sus habitantes trascurre, repartidos entre jaimas y casas de ladrillos de barro. Las mujeres y hombres saharauis han sido capaces de construir pilares básicos de un Estado en medio de la nada: colegios, hospitales, pozos, electricidad… Infraestructuras mínimas, precarias, pero que permiten habitar uno de los territorios más inhóspitos del mundo.

 Por mi vínculo con la enseñanza, lo que más me interesó fue la organización educativa que se había establecido para garantizar la educación de los niños y niñas saharauis. Los más pequeños son acogidos en las Tarbias, son como guarderías y se trabaja los conceptos básicos fundamentales. Después pasan a las Madrasas que son los colegios desde los 4 hasta los 6 años, donde se les prepara para sus estudios de secundaria. La mayoría del alumnado sabe hablar español y tiene un gran interés por todo lo relacionado con la cultura y la forma de vida de nuestro país, mostrando en todo momento una gran cercanía hacía todos los españoles que visitamos los Campamentos. Lo que nunca esperé fue el recibimiento que nos dieron, repleto de sonrisas y de alegría, sin recelar ante la presencia de tantos intrusos. Se desvelaron por demostrarnos cuáles eran sus conocimientos del español, emitiendo saludos y palabras sueltas de bienvenida durante todo el tiempo que duró nuestra visita.

 La falta de recursos materiales para ejercer la práctica docente es evidente en la visita a la Madrasa. Los niños y niñas se sientan en una gran alfombra y con apenas una pizarra y una tiza realizan su actividad educativa. La maestra ejerce su labor docente en medio de un calor insoportable y la carencia de material fungible y didáctico, intentando captar la atención del alumnado. Las madres ejercen una labor fundamental en todo el proceso educativo de sus hijos.





  Fue una gran sorpresa comprobar que la mujer saharaui no está relegada a un segundo plano como ocurre con la mayoría de las mujeres musulmanas de otros territorios. Las mujeres han construido la mayor parte de los campamentos de refugiados y llevan su organización completa. Los pilares de las estructuras de los campamentos son las mujeres e impera un matriarcado en todo las wilayas (provincias ). Participan en la toma de decisiones y ocupan puestos relevantes en todos los ámbitos organizativos del Estado.

  Descubrir la lucha por la supervivencia de un pueblo con raíces españolas en mitad de un paraje desértico fue de gran importancia en mi vida. Algo importante se removió dentro de mí. A la llegada a Ceuta no pude dejar todas aquellas vivencias en saco roto y decidí dedicar gran parte de mi vida a luchar por los más desfavorecidos, sobre todo mujeres y menores.

 Así fue como decidí crear una asociación ,que aunque no podía atender a los refugiados saharauis,por una serie de dificultades burocráticas, sí podría paliar las deficiencias educativas y sociales de un colectivo más cercano. Comprendí que a partir de esta experiencia habría un antes y un después de mi viaje a Tinduf.

 DIGMUN fue inscrita en el registro de asociaciones de Ceuta en diciembre del 2005, seis meses después de mi visita a los Campamentos saharuis y desde entonces, no ha dejado de trabajar por las mujeres, niños y niñas más vulnerable


 ENLACES SOBRE LA PUBLICACIÓN TU FOTO SÁHARA 









miércoles, 20 de mayo de 2020

CAMPAÑA DE AYUDA HUMANITARIA PARA ORFANATO UCRANIANO



CAMPAÑA DE AYUDA HUMANITARIA:

CINCO MIL EUROS PARA ZYTOMIR, UN PEQUEÑO ORFANATO DE UCRANIA.
 En el verano de 2009 un padre de acogida ceutí viajó hasta la lejana y fría Ucrania para visitar a su pequeño niño de acogida. Allí el Director del centro le enseñó las instalaciones de lo que ellos denominan escola-internato. Antes de llegar, este padre de acogida sabía de las deficiencias, carencias e incomodidades que sufren estos centros, pero sólo las conocía de oídas, que es muy diferente a verlas, a sentirlas, a olerlas personalmente.

 Mientras recorría aquellas desoladas instalaciones, una pregunta empezó a golpearle pesadamente y sin piedad en la cabeza: ¿qué podría hacer yo para ayudar a mejorar las condiciones de vida de estos niños?, de esos niños que le seguían en su visita, de nuestros niños en estos centros. 



 Su pesar y tristeza aumentaba a medida que iba de una habitación a otra, de un comedor común, a un dormitorio común, de un largo, triste y oscuro pasillo a otra habitación, hasta que tropezó con el llamado cuarto de baño.  Al llegar a él y contemplar aquel desolador lugar, ya no pudo resistir más y, sin pensarlo, sin ni siquiera saber lo que iba a decir, miró directamente a los ojos del Director y le preguntó: ¿cuánto costaría adecentar este lugar? 

 Ha pasado casi un año de esta visita, el tiempo que las familias de acogida de niños ucranianos en Ceuta hemos tardado en recaudar los 5.000 euros que se necesitaban para .que esos niños y niñas vivieran en condiciones dignas.

 La recaudación de este dinero ha sido posible gracias a la solidaridad de muchos ceutíes que asistieron a  LA CENA BENÉFICA  que organizamos en el Club Natación Caballa de Ceuta, regentado por Mohamed, una persona que desde el primer momento nos abrió las puertas de su local de manera tan desinteresada. Nuestras familias, nuestros amigos y compañeros de trabajo y algunos de nuestros vecinos, vaciaron un poquito sus bolsillos para asistir a la cena y comprar papeletas de todos los regalos que sorteamos aquella noche de noviembre. Todos ellos conocen a nuestros niños, les ven cuando llegan, delgados ¡tan delgados!. Y van comprobando día a día como ganan peso, cómo les cambia el color de sus caras y se llenan de felices sonrisas.  Compañeros de trabajo, tan solidarios: los enfermeros, enfermeras  y otros trabajadores del hospital, que se quedaron hasta el final en el Karaoke de la cena, los más marchosos;  mis compañeros los maestros, maestras  y muchos padres y madres de alumnos del  Colegio Severo Ochoa, del Colegio Vicente Aleixandre, tan educados;  los conductores de autobuses de la empresa Hadú-Almadraba, tan profesionales; los bibliotecarios y bibliotecarias de la Biblioteca Pública de Ceuta, tan entendidos en libros, a la asociación DIGMUN,  y a tantos  otros colectivos y  personas anónimas....

 Gracias a las donaciones de Amalia LaOrden que nos regaló un precioso cuadro de punto de cruz, una máscara azteca bordaba también a punto de cruz por Rosa Ramón, y otras muchas donaciones que fueron subastadas y muchos objetos de aseo y complementos donados por tienda Caprichos de Ceuta.

 Gracias al esfuerzo de todos conseguimos nuestro propósito.

COLABORACIÓN DE LAS FAMILIAS DE MENORES UCRANIANOS

Con muy poco esfuerzo, podemos hacer que la vida de muchos niños y niñas del mundo sea un poquito mejor.

martes, 19 de mayo de 2020

EN MOMENTOS DIFÍCILES, SE NECESITA TU COLABORACIÓN.



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EN MOMENTOS DIFÍCILES, SE NECESITA TU COLABORACIÓN.

 

  DIGMUN abrió sus puertas hace más de 15 años y desde entonces no hemos dejado de identificar necesidades en nuestra ciudad, Ceuta.

  Además de los programas “Mujeres” y “Niñ@s y Jóvenes”, también contamos con el programa “Ayuda Humanitaria”. Este programa engloba tanto la entrega de ropa y calzado como de alimentación y material escolar, y también campañas puntuales que llevamos a cabo a lo largo del año.

  ROPA Y CALZADO: todos los martes y jueves de 11 a 13h repartimos en nuestras oficinas ropa y calzado a las personas que acuden a la sede. Debido al gran número de personas que se encuentran en circunstancias de vulnerabilidad, más de 300, a cada persona se le asigna un día para venir a recoger la ropa agilizando así el trabajo de nuestras voluntarias que preparan los paquetes. La ropa y el calzado son donados por personas que llegan a nuestra sede para donar estos artículos que ya no utilizan, pero que sí son necesarios para otros.

  ALIMENTACIÓN: habitualmente, la entrega de alimentos no perecederos se realiza en situaciones de alta vulnerabilidad y priorizando a bebés en periodo de lactancia. Gracias al Banco de Alimentos, 20 familias se benefician anualmente de estas ayudas. Sin embargo, la situación actual de emergencia sanitaria ha empeorado mucho la situación de aquellas personas que ya se encontraban en extrema vulnerabilidad.

  CAMPAÑAS: se realizan de manera puntual durante el año y respondiendo a necesidades concretas que llegan a nuestra Asociación. Entre las llevadas a cabo anteriormente encontramos campañas de recogida de material escolar, la campaña por Asía para conseguir una prótesis, campañas de ayuda a los orfanatos ucranianos, campaña de recogida de zapatos y material sanitario…etc. Cada año, una nueva campaña surge, una nueva necesidad nos llega y requieren de una respuesta urgente.

  Durante este período de confinamiento son muchas las personas que nos han facilitado ayuda humanitaria, sobre todo de alimentos. Gracias a las donaciones que estamos recibiendo de personas anónimas hemos podido abastecer a algunas familias, y con la colaboración de la fundación EDUCO, nuestros menores del proyecto CREANDO FUTURO  están recibiendo alimentos de primera necesidad desde el mes pasado.