La educación es la única arma para combatir las injusticias, las desigualdades y la discriminación

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martes, 22 de diciembre de 2020

15 AÑOS COMPARTIENDO VIDA.


XV ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE DIGMUN.


 DIGMUN fue un proyecto que se forjó después de mi experiencia educativa en Marruecos. Cuando volví a Ceuta, en el verano del 2005, pensé que había que contribuir de alguna forma para construir una sociedad más justa.  Planteé mi iniciativa con gran entusiasmo a un grupo de personas que creyeron en ella.

 A partir de ese momento tuvimos muchas reuniones, en distintos lugares, para redactar los estatutos, elegir el nombre de la asociación y, sobre todo, decidir cuál sería el colectivo que íbamos a atender.  No fue difícil esta decisión puesto que en ese momento y en la actualidad siguen siendo las mujeres, los niños y las niñas, los colectivos más desfavorecidos.

En diciembre del 2005 se inscribía DIGMUN en el registro de asociaciones. La  directiva  la formaban 11 mujeres de distintos ámbitos. Yo fui elegida presidenta y sigo en ese cargo desde hace quince años. El objetivo fundamental era dedicar parte de nuestro tiempo a trabajar para dignificar la vida de las personas más vulnerables de nuestra ciudad. 

   El primer año fue fundamental para detectar las primeras necesidades de las personas que se acercaban a nuestra sede, y a partir de aquí, poner en marcha los primeros proyectos. Teniendo en cuenta que no contábamos con subvención alguna, ni con personal voluntario ajeno a nosotras, todo el trabajo se llevaba a cabo desde la propia asociación y con personas cercanas a nosotras mismas, fuera de nuestro horario de trabajo. Hicimos una campaña de captación de socios/as para recaudar fondos y poder pagar así el alquiler del local donde nos ubicamos, en el Paseo de las Palmeras. Allí comenzamos a repartir las primeras ayudas humanitarias y a atender a los primeros usuarios.

La existencia de una demanda por parte de muchas mujeres de una educación básica de español y de alfabetización, desatendida por el rechazo de las instituciones locales para proporcionarla por no tener permiso de residencia ni otra documentación, nos demostró la necesidad de este colectivo de recibir esa formación para poder salir de la situación de precariedad laboral en la que se encontraba, de aquí que el primer proyecto que llevamos a cabo fue el de Alfabetización de mujeres fronterizas que no podían acceder a una educación formal en un centro público de adultos, aunque muchas de ellas vivían o trabajaban en nuestra ciudad.

  Ante la falta de personal voluntario para atender esta demanda, solicitamos las primeras subvenciones, que nos llegaron del Centro Asesor de la Mujer, para contratar una monitora y atender a 25 mujeres. Este fue el inicio de lo que es en la actualidad el proyecto Alfaiguálate que atiende todos los años a más de cien mujeres, quedando algunas de ellas en lista de espera por falta de espacio y de recursos humanos. Sólo gracias a algunas subvenciones y a la colaboración del IES Puertas del Campo y CCOO que nos cede sus aulas, es posible llevar a cabo estos talleres para atender a este colectivo que trabaja en el servicio doméstico en su mayoría, y hace posible que muchas familias de Ceuta puedan conciliar su vida laboral y familiar.

Trabajar con estas mujeres nos acercó a otro grupo con necesidades del que desconocíamos su existencia. Se trataba de los niños y las niñas, que al no estar empadronados, no podían acceder a una educación reglada a pesar de vivir en Ceuta. Empezamos a atenderles con personal del Plan de Empleo, y prácticos de distintos ciclos formativos. Sólo gracias al interés y a la subvención de la Fundación EDUCO, estos menores han podido recibir una educación más sólida y formal que les ha permitido después escolarizarse en un centro público y continuar con sus estudios en institutos, la  universidad o acceder al mundo laboral.

El fomento de la acogida temporal de menores ucranianos ha sido otra de las actuaciones que Digmun ha llevado a cabo durante muchos años. Sensibilizar a familias y subvencionar parte del viaje a estos menores de orfanatos ucranianos, ha permitido que muchos niños y niñas en situación de riesgo pudieran mejorar su salud y su afectividad, muy erosionada por el maltrato y por el abandono familiar. Más de 30 menores han sido acogidos durante muchos años por familias de Ceuta.

En el año 2014 nos llegó la propuesta por parte de la Ciudad Autónoma de ampliar nuestro convenio con Asuntos Sociales, para atender a los menores no acompañados, impartiendo español en los talleres de Inmersión Lingüística. Desde entonces se imparten estos talleres con cuatro monitores, atendiendo en dos turnos y en ocho grupos, a gran parte de los chicos que residen en el Centro de la Esperanza. No sólo aprenden español, sino que también realizan diversas actividades que complementan su formación para su futura adaptación al país de acogida.

La Colaboración con el Centro Penitenciario se llevó a cabo desde nuestros inicios con la realización del taller “Ser Mujer”, que se imparte de forma voluntaria para que las internas puedan tener una formación amplia en igualdad, y detectar así los casos de violencia de género y las posibles discriminaciones que aparezcan en su vida o en  un ambiente cercano. Por estas actividades fuimos reconocidos con una placa el Día de la Merced por parte del Director General del centro en el año 2009.

La puesta en marcha de estas actuaciones junto con el reparto de alimentos, ropa, medicinas…etc, la atención a muchas personas que se acercan a nuestra sede para demandar información, acompañamiento, asesoramiento o simplemente para ser escuchados por los múltiples problemas que presenta su vida diaria; la realización de actividades para conmemorar el Día de la Infancia, de la Mujer, de la Violencia de Género,  Medio Ambiente o de la Paz, complementan el trabajo que Digmun realiza a diario, COMPARTIENDO VIDA con todas aquellas personas que necesitan de otros para ser un poco más felices.

DIGMUN ha ido creciendo a lo largo de los años, y el trabajo ha aumentado considerablemente. Se han puesto en marcha nuevos proyectos, se escucha y atiende a todos los usuarios que llegan a nuestra sede, sin distinguir su lugar de procedencia, su raza, su sexo o su religión. Sin embargo, los recursos materiales y humanos para atender estas nuevas demandas no han aumentado, y esto unido a la gran crisis humanitaria que estamos viviendo en la actualidad, junto con la ausencia de valores como la solidaridad, la empatía, el respeto y la tolerancia, están dificultando cada día más nuestro trabajo, produciendo un gran desánimo entre el personal implicado en las actuaciones diarias del mismo.

 La gratitud y la alegría de nuestros usuarios, junto con las personas y entidades que colaboran y apoyan nuestra labor, es nuestra mayor recompensa. 

 DIGMUN seguirá COMPARTIENDO VIDA a pesar de las adversidades.

 

  


domingo, 13 de diciembre de 2020

 



UN REPORTAJE CONMOVEDOR SOBRE LAS MUJERES EN LA FRONTERA DE CEUTA.

 El documental recoge el relato de vida de una mujer porteadora, Hanane que se quedó viuda a la edad de 20 años. Madre de dos niñas, trabajó durante 15 años como mula (porteadora) transportando sobre su dolorida espalda muchos kilos de mercancías,  siguiendo las huellas de su abuela que le abrió  el camino para trabajar como porteadora y comerciante también.

 Hanane deseaba ofrecer una vida decente a sus hijas y cubrir los cuidados básicos y las necesidades de subsistencia de su familia; para lograrlo, contra su voluntad, tuvo que aceptar condiciones de trabajo inevitablemente deshumanizadoras. Un testimonio que nos entrega a lo largo de este documental.

 El relato de Hanane es el de muchas mujeres que pasan las fronteras, cada una con su historia: solteras, casadas, divorciadas, madres solteras o viudas que, a pesar de sus condiciones físicas delicadas o vulnerables, se resignan  y aceptan esas condiciones de trabajo difíciles y humillantes.

 Mujeres que tratan, no solo de no derrumbarse bajo el peso de la mercancía, sino de no hacerlo tampoco bajo el peso de la vida.

 Hanane describe el deterioro de las condiciones de trabajo en el paso del tarajal, pasando de condiciones relativamente aceptables al principio en el  2006 a un deterioro permanente a lo largo de los años, y que ha costado la vida a varias porteadoras, motivadas por la necesidad desesperada de mantener a sus familias. Mujeres que han perdido la vida arrolladas por sus compañeras en 2018 por empujones y avalanchas atroces. Esto llevó al gobierno marroquí a cerrar el puesto fronterizo de Tarball.

 Hanane es la voz de centenares de mujeres que se han encontrado de un día para otro sin ninguna fuente de ingresos y que solo tienen un sueño, el  de un trabajo decente que contribuya a asegurar una vida digna para ellas y para sus familias.

 Este relato es una llamada a las autoridades marroquíes, con el fin de acelerar la creación de una alternativa económica para estas  mujeres que se han encontrado con un grave problema  para  poder cubrir sus necesidades.

 Todos nuestros agradecimientos van para la asociación Assaida Al Horra para la ciudadanía y la igualdad de oportunidades por el interés que presta a este tema.

(Adaptación).

 



sábado, 21 de noviembre de 2020

LA SUERTE DEL MOMENTO.

 

20 DE NOVIEMBRE DÍA DE LA INFANCIA.




 En el año 2007 DIGMUN comenzó a impartir el taller para menores sin escolarizar con personal voluntario y de prácticas. Desde la fundación de la asociación en el 2005 hasta esta fecha, no se tenía información de que en nuestra ciudad existía este colectivo sin cobertura educativa. Esta información llegó de manos de una niña, Fanna que tenía entonces 7 años. Su padre nos visitó para comunicarnos que a su hija no se le permitía la escolarización por no estar empadronada, a pesar de que ellos vivían en Ceuta desde hacía tres años y él trabajaba en el puerto captando compradores de billetes de barco.

 A partir de aquí se creó el taller que DIGMUN imparte para estos menores que no están escolarizados, cubriendo en parte, las necesidades educativas que presentan, independientemente de la edad y el nivel previo que tengan. Este taller ha sido financiado durante muchos años por la fundación EDUCO.

 Fanna asistió a nuestros talleres durante tres años, donde recibió un nivel adecuado que le permitió adaptarse a un centro público donde fue escolarizada posteriormente. Tuvo la suerte del momento, ya que en ese tiempo los informes educativos y sociales que se hacían del menor, demostrando su residencia en nuestra ciudad y el arraigo que la familia tenía en Ceuta, con vivienda y trabajo de uno de sus progenitores, eran suficiente para que el menor pudiera ir a un centro educativo por derecho, en caso de no estar empadronado.

 Fanna tuvo suerte por varios motivos: por  contar con una asociación que la pudo atender cuando se encontró fuera del sistema educativo,  porque pudo ser escolarizada en un centro público,  y  por asistir a un colegio con grandes profesionales que no tuvieron  en cuenta ni  su procedencia, ni su situación administrativa,  y sacó de ella todo lo mejor que tenía para convertirla en una alumna brillante. Cuando terminó sus estudios de primaria con notas muy destacadas, pasó a un centro de secundaria donde fue galardonada por sus excelentes calificaciones, dotando de prestigio a su propio centro.

 Actualmente está estudiando enfermería en Ceuta. El padre sigue echando muchas horas en el puerto de sol a sol para poder pagarle a su hija esta carrera. Su familia ya está empadronada en nuestra ciudad y su padre tiene contrato de trabajo por lo que el hermano pequeño pudo ser matriculado, sin problemas, en un colegio público cuando cumplió los seis años.

 Depender de la suerte del momento no es lícito, sobre todo para un menor al que la ley ampara y le concede el derecho de tener una educación y una sanidad pública por encima de los intereses políticos de la ciudad.

 Negarle el derecho a la educación a un menor es negarle un derecho fundamental recogido en Los Derechos de la Infancia, y es a la vez, negarle un futuro  para que puedan ser adultos libres  e independientes, es en definitiva, negarle a “ser personas dignas”.

 DIGMUN sigue trabajando desde hace doce años por defender los derechos de estos menores. Nunca las instituciones locales de Ceuta han apoyado, valorado o reconocido el trabajo realizado por nuestra asociación proporcionándole los recursos humanos necesarios para atenderlos. A pesar de esto, gracias a la colaboración de  otras entidades  como la Fundación Educo, el Centro Cultural Idrissis o CCOO, nuestros talleres pueden llevarse a cabo, y estos menores pueden beneficiarse, una vez escolarizados, de una educación reglada para obtener una titulación que les permita acreditar su formación.


 Muchas son las actividades que anualmente se organizan a favor de la Infancia desde Digmun con el fin de sensibilizar, informar y reflexionar de la importancia de establecer unos sólidos pilares educativos en los niños y niñas, para que contribuyan en un futuro a formar parte de una sociedad más igualitaria y tolerante.

 

 

 


 


domingo, 25 de octubre de 2020

¿QUÉ FUE DE LOS MENORES UCRANIANOS ?

https://elforodeceuta.es/que-fue-de-los-menores-ucranianos/

ACOGIMIENTO DE MENORES UCRANIANOS.





En el verano del  2005 cuatro familias de Ceuta decidieron  acoger  a cuatro menores de orfanatos ucranianos.
 
La Asociación de Menores Ucranianos de Andalucía lanzaba una cuña radiofónica para captar a familias de acogida a menores procedentes de orfanato de Lungansk, ciudad ucraniana fronteriza con Rusia. Ese acogimiento formaba parte de un programa que se llamaba “Programa de saneamiento de menores ucranianos”. Esa audición llegó a mis oídos por casualidad y en ese momento desconocía lo que iba a influir en mi vida.
 
   Tras oír la noticia llamé  al número que publicitaban y me informaron que, en ese momento,  aún no tenían familia de acogida tres niños y una niña.  Acogí a la niña y busqué desesperadamente  entre mis conocidos  a personas   que  recibieran en su hogar a los  tres niños que aún faltaban por acoger. El 8 de junio de ese año estábamos padres y madres de acogida,  esperando el avión que trasladaba a 80 menores a Andalucía y a  cuatro a Ceuta para pasar los tres meses de verano.
 

  
 A partir de aquí la Asociación Digmun se encargó de difundir, captar e informar a los interesados sobre  esta campaña de acogimiento a  menores. Estos niños y niñas vivían en orfanatos de Ucrania por diferentes motivos, bien por ser huérfanos, porque sus familias no tenían recursos para atenderlos o porque se desconocía su procedencia familiar. El equipaje que traían a sus espaldas era mínimo, una mochila con agua y un bocadillo, pero en su interior traían una maleta repleta de desamparo, sufrimientos y malos tratos. El reto que se presentaba a las familias para afrontar la convivencia y culminar con éxito el acogimiento, era realmente difícil debido a la situación de desconfianza que presentaban los menores y ante la dificultad de comunicarse con ellos. Esto fue el inicio de lo que fueron 13 años de llegada de estos menores a nuestra ciudad. Más de veinte menores se han beneficiado de estos acogimientos gracias a la generosidad de las familias ceutíes y otros, los que se quedaban en el orfanato, se beneficiaron también por la ayuda humanitaria que se enviaba allí a la vuelta de cada acogimiento.
 
   Durante estos años, han sido muchas las familias ceutíes que han acogido a estos menores en su seno familiar durante los tres meses de verano y casi dos meses en navidad. La continuidad no ha sido la misma en todas las familias por varios motivos.  Muchas veces estos niños eran adoptados una vez que volvían al orfanato por familias,  sobre todo italianas  y americanas, otras veces, la familia desistía del acogimiento ante las dificultades de adaptarse al menor y de los problemas que esto traía consigo, o por contratiempos de la propia familia, y, en raras ocasiones, también impedía el acogimiento el hecho de la aparición del padre o la madre a quienes se les había retirado la custodia y con el tiempo conseguían recuperarla.
 
 Por algunos de estos motivos hubo familias que sólo tuvieron un acogimiento de uno o varios períodos, en cambio, para otras, la duración fue mucho mayor y duró todo el tiempo que el menor pasó en el orfanato  hasta cumplir los 18 años, edad en la que pasaban a un piso tutelado.
 
  La llegada de la crisis a España afectó notablemente los acogimientos y hubo un descenso importante, ya que los gastos que suponía el viaje, el mantenimiento y  la ayuda posterior que se  proporcionaba, no pudo ser soportada por muchas familias, a pesar de que Digmun subvencionaba parte de estos viajes con un convenio de la Consejería de Asuntos Sociales.  A partir del 2012 se redujo el número de niños y niñas que venían a nuestra ciudad, pero no por ello las familias  dejaron de tener contacto con ellos y prestarle su ayuda.
 
   La mayor de todas estas niñas, por ser la primera en venir, ya tiene 26 años y es madre de tres niños; al igual que ella, algunas otras ya son madres también, ya que el modelo de mujer ucraniana dicta mucho de parecerse a la española, y lo normal es salir del orfanato y quedarse embarazada. Los que tenían familia en Ucrania, volvieron al seno familiar al cumplir la mayoría de edad, si conocían la procedencia de su familia genética. Muchos de ellos perdieron el contacto con  Ceuta, bien por ser adoptados o porque el tiempo y el espacio diluyó esa relación. Otros fueron evacuados a Odessa cuando estalló la guerra en el este de Ucrania cuando fue ocupada por los rusos, por lo que se supone que se establecieron en esa zona al salir del orfanato. Algunos de esos niños que permanecieron en Lugank se alistaron en el ejército ruso al cumplir la edad, pero no pudieron cruzar a Ucrania por ser considerados traidores al país. A pesar de todas estas circunstancias muchos de ellos mantienen el contacto con sus familias ceutíes y las siguen considerando parte muy importante de sus vidas. Actualmente tan sólo una niña continúa  viniendo a Ceuta desde que tenía cinco años, y tiene en la actualidad 15. El hecho de su continuidad ha sido en parte a que su familia genética vive en Ucrania y mantiene contacto con ella y por otro lado, al tesón y a  la constancia de la familia ceutí que no ha persistido año tras año en este acogimiento a pesar de las dificultades.

Los beneficios que estos  acogimientos proporcionaron a estos menores fueron   múltiples. Mejoraron su salud física y emocional y volvían  a Ucrania en mejores condiciones que cuando llegaron. En tan solo un verano recuperaban una parte de su retraso en el desarrollo físico, que solía ser de uno o dos años. En algunos casos resolvieron  algunos problemas médicos no tratados en Ucrania, sobre todo de salud bucodental y visual. Pero además, y sobre todo en el caso de los que procedían  de  familias desestructuradas,  encontraron  una familia que les demostraba su cariño y que se preocupaba  por ellos. Esto favoreció que mejorase su autoestima, y el hecho de que aun después de irse la familia de acogida siguiera en contacto con ellos demostrándole su cariño y preocupación, les hacía sentir que no estaban solos. Aprendieron así también a confiar en la familia como base de cariño, de apoyo y de cuidados.
 
 


  De lo que no hay duda es de que estos menores que ya son jóvenes de más de 18 años, estén donde estén, nunca olvidarán el tiempo que disfrutaron en nuestra ciudad, el cariño que recibieron de sus familias, el bienestar que les proporcionaron y, sobre todo, la seguridad de saber que, en esos momentos, había alguien que se preocupaba y ocupaba de ellos, aunque fuera en la distancia. Ellos recibieron mucho, pero las familias de Ceuta recibimos mucho más de ellos.

domingo, 13 de septiembre de 2020

DÍA MUNDIAL DE LA ALFABETIZACIÓN

 

ALFABETIZAR ES LA HABILIDAD DE LEER EL MUNDO

 

 El 8 de Septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha marcada en el calendario mundial, para recordar la importancia de la alfabetización y los beneficios que trae a personas, comunidades y sociedades en general.

En cuanto a género se refiere, el analfabetismo afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres, igualmente existen diferencias marcadas según las regiones autónomas. En este sentido, Melilla lidera la lista con un 3,7% de analfabetos, seguida de Ceuta, con un 3,6%.

Desde la Asociación Digmun somos conscientes de la importancia de la alfabetización como herramienta de empoderamiento para lograr una sociedad más inclusiva, participativa y comprometida. Por este motivo, llevamos 15 años implicados en esta labor, dedicando tiempo y esfuerzo en alfabetizar a más de 100 mujeres cada año, quedando muchas de ellas en lista de espera debido a la falta de recursos, tanto humanos como materiales.

 Son muchas las mujeres que en  Ceuta  sufren estas carencias educativas y que les lleva a una marginación en perjuicio de su adaptación al entorno social donde viven y trabajan. Se sienten doblemente discriminadas, por ser analfabetas y por el desconocimiento de la lengua castellana.

 Alfabetizar y enseñar la lengua se convierten en el objetivo fundamental de nuestra práctica docente, con el fin de que sean capaces de desenvolverse en su actividad diaria, puedan colaborar en las tareas educativas de sus hijos y, sobre todo, que adquieran las competencias adecuadas en lecto-escritura para que realicen el trabajo sin dificultad. La mayoría de ellas trabajan en el Servicio Doméstico y necesitan un conocimiento de la lengua oral y escrita para comunicarse en el ámbito profesional y para dignificar y mejorar su calidad de vida.

 Si partimos de que alfabetizar es instruir a las personas que no saben leer y escribir, Paulo Freire sostiene que la alfabetización es mucho más que eso. Él la define como “la habilidad de leer el mundo, y de continuar aprendiendo.

 Pedimos a las instituciones implicadas en el ámbito educativo y social de nuestra ciudad el apoyo y los recursos necesarios para poder desarrollar nuestra labor, y conseguir así que todas las personas analfabetas puedan tener la oportunidad de adquirir las competencias orales y escritas tan necesarias en su vida diaria ya que el progreso y el desarrollo de una ciudad se mide, en parte, por el número de analfabetos que viven en ella.

La Directora General de la Unesco, Audrey Azoulay, en el Día Internacional de la Alfabetización, dejaba estas palabras en su manifiesto:

 "En un momento en el que necesitamos reinventar un mundo de esperanza, la cuestión de la alfabetización reviste más importancia que nunca. Por ello, en este Día Internacional, invito a todos los agentes que intervienen en la educación a que redoblen sus inversiones y movilicen todos sus recursos para realizar el potencial de todas las personas al servicio de un mundo compartido".

PUBLICADO EN ELFORO DE CEUTA

https://elforodeceuta.es/alfabetizar-es-la-habilidad-de-leer-el-mundo/