La educación es la única arma para combatir las injusticias, las desigualdades y la discriminación

miércoles, 23 de septiembre de 2020

NIÑOS SIN COMPAÑÍA


 Son niños que no tienen compañía, tan solo la de ellos mismos. No tienen padre ni madre. No tienen amigos, ni familiares que los acompañen en su día a día. Muchos de ellos circulan por la ciudad, sobre todo por el puerto a la espera del despiste de la policía para introducirse en el primer barco que les lleve al destino deseado.

 La mayoría tienen entre 13 y 17 años y proceden de Marruecos. Son etiquetados como delincuentes, drogadictos, indeseables, parásitos… porque en ocasiones roban para subsistir, se drogan para olvidar, nos invaden para sobrevivir y se aventuran a todo para salir de la ciudad.

 Se niegan a internarse en el centro de menores porque a pesar de recibir una cama caliente y un plato de comida, se les aleja de su verdadero destino, de la oportunidad que les puede llegar en cualquier momento y que no pueden aprovechar si se van del puerto. Por ello, viven en lugares cercanos, en naves abandonadas o rincones espaciados. Otros se ocultan entre las escolleras del muelle de la Puntilla, donde se han construido su propio habitáculo para poder dormir. Cuando llega la madrugada que es cuando la vigilancia policial se suaviza, salen para intentar meterse en cualquiera de los barcos que parten hacia Algeciras. Durante el día mendigan su sustento en las puertas de los supermercados y al caer la tarde reciben, en ocasiones, la visita de algún particular u ONG, que les proporcionan un bocadillo y un zumo para rellenar el vacío del hambre, ante la presencia inquisidora de algún transeúnte que no comparte ese gesto solidario y que con su mirada muestra su rechazo al colectivo marginado y al que le presta su ayuda.

 Existen en Ceuta dos centros que acogen a los menores no acompañados que no desean vivir bajo la amenaza de la calle, uno es el Centro de la Esperanza para menores desde los diez años y otro, el Centro Mediterráneo para niños y niñas entre siete y diez años.

 DIGMUN trabaja con los menores del Centro de la Esperanza desde el año 2015 a través de las Aulas de Inmersión Lingüística con cuatro monitores que les proporcionan los contenidos necesarios para el aprendizaje de la Lengua Castellana Es la única entidad que ofrece a estos menores una cobertura educativa de forma continua y sistemática. La mayoría de estos chicos muestran un gran interés por aprender y tienen un espíritu luchador, con afán de superación y con comportamientos en mucho de los casos, ejemplares. Los hay indisciplinados y conflictivos, igual que en el resto de centros educativos de la ciudad, pero sus monitores manifiestan, casi siempre, una gran satisfacción por el entusiasmo que presentan y por su actitud respetuosa e interesada. Participan activamente en todas las actividades lúdicas y deportivas que se organizan, y algunos de ellos han destacado considerablemente tanto en el deporte como en la pintura o en la música, pero sin esperanza de perfeccionar estas capacidades dada la situación administrativa en la que se encuentran.

 



 Algunos de estos chicos se han ofrecido voluntarios para participar en otros talleres que Digmun realiza con menores de la ciudad, mostrando así su empatía y solidaridad con colectivos tan vulnerables como ellos. Fue el caso de Zacarías que dedicó gran parte de su tiempo libre en apoyar la lecto-escritura de los niños y niñas del Proyecto de Educo y en realizar actividades lúdicas y deportivas con ellos.

La labor que Digmun realiza con estos chicos es de gran importancia para ellos, puesto que no solo mejoran su competencia oral para facilitar su adaptación al país de acogida, sino también porque se les da la oportunidad de realizar actividades complementarias que mejoran su autoestima y la posibilidad de relacionarse en otro entorno.



 Desde la llegada al gobierno de la Ciudad del partido de ultraderecha Vox, nuestra labor está siendo fiscalizada, controlada y criticada, con el deseo de suspender cualquier subvención que sirva para mejorar las condiciones de vida de este y otros colectivos con los que Digmun trabaja. Dicha subvención, asignada por el partido que gobierna la ciudad (PP) en el año 2006, ha sido mejorada considerablemente a lo largo de los años a propuesta del mismo partido y nunca a petición de nuestra asociación. Eliminar la aportación económica que recibimos traerá como consecuencia empeorar aún más las condiciones de vida de estos menores, ya que se les privará del derecho a una educación básica, pero no por ello dejarán de existir en nuestra ciudad y de estar bajo la responsabilidad de su Gobierno.

 Solamente con el apoyo, la complicidad y la traición del PP, que nos otorgó en el 2009 la medalla de oro de la Ciudad Autónoma, ese partido (VOX) racista, machista y fascista, conseguirá su objetivo. Lo tienen muy fácil porque ni a uno ni a otro, les importa la suerte de los colectivos más vulnerables de la ciudad, que casualmente, son musulmanes.

 

 

 

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