La educación es la única arma para combatir las injusticias, las desigualdades y la discriminación

domingo, 27 de septiembre de 2026

 SI PASEO POR LA PLAYA BENÍTEZ, SÓLO PUEDO MIRAR AL MAR.

Este  artículo lo escribí  en el 2019 para denunciar la situación de la playa Benítez por el abandono que presentaba,  y porque en esa fecha, se construyó un muro, después de pasar la playa del Trampolín , que impedía el paso de los caminantes. El artículo se publicó en una periódico llamado EL PERIÓDICO, ya desaparecido. Meses después se construyó un puente para que pudiéramos pasar, solucionándose así , uno de los problema.

He recuperado este escrito ,que se encontraba en el rincón de los relatos olvidados, y lo publico ahora en mi blog, para no olvidar que esta playa, la de los niños y niñas de Villa Jovita, sigue siendo la playa abandonada. En los años 70 ocupada por casetas militares para el disfrute de oficiales y su familia, después olvidada por falta de recursos,  y ahora ocupada desde hace casi dos meses por inmigrantes a la espera de asentamiento y de papeles.



La Playa Benítez, fue la playa de los niños y niñas de Villa Jovita de principios de los años 70. Al finalizar el curso, inaugurábamos nuestro período estival, bajando a la playa con tan sólo una toalla al hombro y el peine para alisarnos el pelo al salir del agua. Cuando conseguíamos una vieja cámara de las que están en el   interior de la rueda de los coches, también la transportábamos entre todos, para que luego nos sirviera de flotador cuando nadábamos. No existía otra forma de diversión que ésta, ni tampoco otros recursos para realizar otro tipo de actividad veraniega. Nuestros baños transcurrían desde la llamada Playa de Bazurco, la que hoy es la playa cercana a las escolleras  de San Pablo, hasta la playa Benítez, situada frente al antiguo restaurante Casa Fernando. La zona de playa frente a la Cepsa, nos estaba casi prohibida, ya que la ocupaban las casetas privadas de  militares que acotaban toda la arena y solo ellos disfrutaban de la playa y de sus servicios. Entonces no había duchas, pero en ocasiones, podíamos quitarnos el salitre antes de llegar a casa, en la caseta privada del Casino de Villa Jovita, si alguna de nosotras era socia. Nuestro cuerpo terminaba a diario quemado por el sol porque ni las sombrillas , ni los protectores solares formaban parte de nuestro atuendo habitual y porque la jornada la pasábamos nadando entre las dos rocas que llamábamos “Mellizas” y otra enorme que llamábamos la Isla. Nos secábamos tumbadas   en la arena y volvíamos a casa con los trajes de baño manchados del alquitrán que arrojaban los barcos a la bahía.


                                                    Playa Benítez, restaurante Casa Fernando.

      Con el paso del tiempo, tuve la oportunidad de que la Playa Benítez volviera a ser mi Playa de nuevo. Las Playas actuales se dotan de todo tipo de servicios: duchas, grifos, rampa de minusválidos, socorristas, áreas deportivas, contenedores de basura, restaurantes, etc, pero no todas las playas de Ceuta y sus paseos gozan de los mismos privilegios. La Playa Benítez sigue siendo una playa de segunda categoría.

Cuando camino por el paseo cercano a la playa, sólo puedo mirar al mar, porque  es la única opción para no ver el deterioro, la suciedad y la falta de mantenimiento que sufre no sólo la playa sino también, toda la zona desde Benítez a Benzú. Si se hace este recorrido por el paseo, se puede comprobar que desde que hicieron el nuevo acerado, hace cuatro años, no han repuesto las papeleras, hay pocas, desde el inicio hasta la llegada a la playa del Trampolín. Teniendo en cuenta que ese tramo es el paso de cientos de inmigrantes que circulan a diario para ir y venir al Ceti, toda esa zona sufre mayor deterioro, por lo que necesita más servicios de mantenimiento y depósitos para la basura.

Los excrementos de los perros, los envoltorios de comida cocinada, las latas de refrescos inundan los arriates y las aceras en muchas ocasiones. La falta de pintura de la balaustrada le ha dado con el paso del tiempo un color entre gris y marrón y los malecones que protegen la carretera de Calamocarro del fuerte oleaje, han adquirido una forma redondeada en algunos tramos por la erosión del mar. El camino desde la playa del Trampolín hasta Benzú se reformó hace más de una  década y se equiparon con accesorios deportivos de madera, y con paneles informativos que se han ido deteriorando con el paso del tiempo. Fue entonces, cuando se prometió terminar ese paseo y adecuarlo con los mismos medios de los que dispone el camino que lleva al Hacho, o el paseo desde la Playa de la Rivera al Tarajal.

   Hace un mes, parecía que esto iba ser una realidad porque se veían vallas metálicas tiradas en la explanada de la antigua fábrica de pescado. Al poco tiempo se comprobó que las vallas ya estaban puestas, pero si vas caminando en dirección a Calamocarro por el interior de la valla, sin esperarlo, tropiezas con un muro de frente y a la izquierda la valla protegiéndote del tráfico y que te impide el paso. Sólo tienes dos alternativas, o saltar la valla, o volver al punto de partida y como consecuencia, o te puede atropellar un coche o te puedes caer saltando el obstáculo. Esa es la última modificación tan esperada y aún , no se sabe a qué mente privilegiada se le ocurrió la idea.

Si en lugar de pasear por la acera optas por caminar por la playa tienes que ir esquivando los tres caños que vierten sus sucias aguas al mar y que arrastran en caso de lluvia, todo tipo de ramajes, envoltorios y suciedad, así como la acumulación de algas junto con los destrozos del asfalto que sirven de base a duchas y grifos.



Siempre que paseo por la playa Benítez, sólo puedo mirar al mar porque es el mismo mar que permanece inalterable con el paso del tiempo, con sus mismas rocas, su mismo color verdoso en poniente y azulado en levante. Es el mismo mar que nos envolvía en nuestra adolescencia y que era testigo de nuestros amores veraniegos y nuestros proyectos de futuro.

  La dejadez de los políticos y responsables del cuidado de esta playa, sólo han conseguido deteriorar y abandonar su entorno, pero no acabar con la belleza y el color de sus aguas

Marzo 2019

Han transcurrido siete años desde que mi paseo por esta playa me inspiró para denunciar el abandono de la misma. A pesar de los años transcurridos, poco ha cambiado su estampa, y si en algo había mejorado, el deterioro que sufre en esos momentos por la llegada de los inmigrantes, hace que aún sea más penoso pasear por sus alrededores. Tendrán que pasar muchos años para que la playa llegue a ser la playa de mi infancia.


    Playa Bénitez, atardecer. 2023