La educación es la única arma para combatir las injusticias, las desigualdades y la discriminación

sábado, 7 de marzo de 2026

 

PARA TODAS LAS ROSAS.

8 DE MARZO




Rosa nació en un pueblo extremeño a mediados de los años 50, en pleno apogeo del régimen franquista. Era la menor y única niña de una familia de obreros. Sus tres hermanos, todos varones, asistían al colegio donde niños y niñas recibían clases en aulas distintas, separadas por una gran muralla que dividía el patio del recreo.

A Rosa le tocó vivir una época en la que se rezaba el rosario los sábados por la mañana en los colegios públicos ,mientras se cosían primorosas labores de festones y vainicas. La semana también empezaba con el rezo del Padre Nuestro después de cantar el Cara al Sol en el patio del colegio. Era una escuela donde asistían niñas de distintas edades y donde además de estudiar geografía, lengua y matemáticas, también memorizaban el catecismo y la Historia Sagrada desde Adán y Eva hasta la muerte y Resurrección de Jesucristo. Los lunes era el día de controlar quiénes de ellas habían asistido a los Santos Oficios del domingo, para hacer la comprobación , la maestra preguntaba al azar a aquellas que veía menos piadosas , el color de la casulla del sacerdote que había oficiado la misa. Si no había acierto, el castigo consistía en escribir cien veces DEBO ASISTIR A MISA LOS DOMINGOS. Los sábados además de rezar y coser recibían clases de Formación del Espíritu Nacional , asignatura obligatoria que buscaba formar a futuras esposas y a madres sumisas para darles enseñanzas del hogar, dedicación al varón, a la religión y al patriotismo.

Ella tuvo suerte porque fue una de esas niñas que su padre le permitió seguir estudiando una vez finalizada la primaria, ya que ese privilegio solo era exclusivo de los varones. La mayoría de sus compañeras dejaron sus estudios primarios, ya habían aprendido a leer y escribir y las operaciones matemáticas necesarias para que no la engañaran al hacer la compra cuando se casaran.

Los estudios de bachillerato supusieron para Rosa un cambio importante y aunque las clases seguían segregadas por sexos y la educación femenina estaba influenciada por la Sección Femenina, la entrada al instituto le permitía relacionarse con chicos e intercambiarse alguna que otra palabra y alguna que otra mirada. La hora de la Educación Física también suponía un momento propicio para divisar desde la ventana a los chicos haciendo deporte en pantalón corto y camisetas de tirantes. El uniforme era obligatorio para ambos sexos, pero estaba prohibido que las chicas usaran pantalones. Esta prohibición permitió que algunas de ellas, las más atrevidas, comenzaran a usar la minifalda que empezaba a estar de moda en esos años.

Vivir en una familia de hombres, en esa época, suponía un control muy autoritario por parte de todos los machos de la casa. Por ese motivo, quizás Rosa, fue imponiéndose a tantas normas establecidas y que solo ella tenía que cumplir. La primera revelación la hizo con la falda del uniforme. Hacía poco tiempo del triunfo de Massiel en Eurovisión y el estreno de su minifalda impactó a muchas jóvenes que aún no se habían atrevido a llevarla en España. El uso de esa prenda sirvió de herramienta para que muchas mujeres comenzaran la lucha por la igualdad de género y en contra del machismo imperante. Fue la primera transgresión de Rosa a la norma familiar, aunque eso le costó que la tacharan de pecadora y de inmoral. El atrevimiento de acortar la falda del uniforme también le supuso algunas humillaciones y en alguna ocasión tuvo que soportar como una profesora de un manotazo rompía y alargaba el dobladillo de la falda para censurar su osadía y sus vergüenzas. Esa rabia contenida ante tantas injusticias por su condición de mujer, fue la causa para interesarse por las primeras reivindicaciones feministas que empezaban a surgir a finales de los 70 tras la muerte del Generalísimo Franco.

Rosa no siguió los estudios universitarios a pesar de su insistencia. Sus inquietudes culturales y su lucha por la igualdad se truncaron de repente. Rosa se casó.

Esa era la norma estipulada para la mujer, su papel era el de ejercer de ama de casa y traer hijos al mundo. No supo entonces que vivir en la capital de España sería, en un futuro, la gran ventaja de una mujer que llevaba en su interior tanta fuerza retenida ante tantas imposiciones sufridas. Mientras ella traía hijos al mundo y mantenía la estabilidad familiar, el mundo exterior iba cambiando y las reivindicaciones feministas hacían eco en todos los foros políticos, sociales y culturales. Ya habían comenzado las primeras manifestaciones del 8 M tras la llegada de le democracia para exigir igualdad salarial y derechos laborales. Ella aún estaba atrapada en un mundo rutinario ejerciendo un rol que condicionaba sus expectativas de vida y con un marido que no solo no la comprendía sino que ejercía sobre ella una abusiva autoridad, imponiendo su papel de dueño y señor con algún grito que otro y con alguna bofetada que se escapaba al azar.

Hasta entonces el Código Civil aún establecía la obediencia al marido, la necesidad de permiso marital para trabajar, abrir cuentas bancarias o gestionar bienes. Todas aquellas mujeres que sufrían violencia por parte de sus maridos no podían salir del entorno familiar por no tener apoyo legal, familiar o social.

La aprobación de la Ley del Divorcio en 1981 supuso la válvula de escape para que Rosa se planteara salir del entorno opresor en que se encontraba. El proceso del divorcio resultaba muy difícil, exigía previamente una separación legal de larga temporada , alegar causas específicas, pérdida del hogar, impago de pensiones, falta de recursos económicos , en el caso de violencia no se podía demostrar por falta de denuncias, y sobre todo, el estigma social que se podía sufrir por considerar que una mujer divorciada era a menudo señalada de culpable o excluida socialmente.

Su participación, a escondidas , a distintas manifestaciones del 8M cambió su vida. En una de ellas conoció a varias abogadas de oficio que ayudaban a muchas mujeres acceder a la justicia gratuita para salir del infierno en que vivían. Eran mujeres feministas, pioneras en derecho de familia que buscaban la independencia económica y legal de todas esas mujeres víctimas de una rancia y dictatorial sociedad machista. Pasaron muchos años hasta que Rosa se atrevió a terminar con esa vida.

Actualmente trabaja de abogada en un sindicato y además de llevar las reivindicaciones de las mujeres en el ámbito laboral, es la responsable de la secretaria de la Mujer, asesora y defiende a todas aquellas mujeres víctimas de cualquier tipo de agresión, acoso o discriminación. Rosa encontró, por fin, su lugar en el mundo.

Con la llegada de la ultraderecha a España, ella y todas esas mujeres que lucharon por una igualdad real y que sufrieron tantas discriminaciones por razones de sexo, ven ahora amenazados esos derechos. Todos esos avances históricos que rompían con los roles tradicionales se ven amenazados. Se perciben retroceso en libertades sexuales y reproductivos , en la negación de la violencia a la mujer, en la interrupción del embarazo, en restringir la educación sexual-afectiva y el acceso de anticonceptivos. Se modificaría la ley Trans y LGTBI, la eliminación de la ley de Igualdad , de Violencia de Género , se sustituirían todas aquellos organismos e instituciones como el Observatorio de Violencia, el Instituto de la Mujer o el Ministerio de Igualdad y toda la visibilidad institucional de banderas, charlas informativas ...etc ,serían anuladas. La libertad de expresión sería censurada. Todos los avances conseguidos para que las mujeres sean consideradas con los mismos derechos que los hombres se verían mermados . Volverían a desempeñar los roles de género tradicionales , enfocados en la maternidad, en el cuidado del hogar y la sumisión al hombre.

A pesar de esto, los movimientos feministas , las organizaciones, instituciones y partidos políticos progresistas continúan movilizándose para defender y avanzar en derechos y combatir los intentos de retroceso.

Rosa sigue luchando para que sus dos hijas y otras mujeres disfruten de un mundo más justo e igualitario.

                   ALGUNAS LEYES DE IGUALDAD APROBADAS EN DEMOCRACIA

            













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